jueves, 18 de septiembre de 2014

Concept Peugeot Quartz


Peugeot presenta en el Salón de París su nuevo concept: la visión de un SUV con espíritu ultra-deportivo y rasgos del universo de las berlinas. Desde 2009, la Marca confirma su liderazgo en materia de crossovers. Con el concept Quartz, Peugeot renueva su visión del segmento. Este concept combina la expresión exacerbada de una nueva generación de SUV y el universo de las versiones más deportivas de los modelos de la Marca.

La puesta en escena del diseño deportivo es inédita tanto en el exterior como en el habitáculo gracias a su espectacular estilo y a sus innovadores materiales: piedra de basalto, tejido elaborado con telares digitales, cueros recuperados…

El concept Quartz dispone de un Peugeot i-Cockpit totalmente enfocado al conductor. Este i-Cockpit permite controlar los 500 CV de la cadena de tracción desarrollada por Peugeot Sport, que se ha encargado también de las suspensiones pilotadas.

El crossover ultra-deportivo

El Peugeot Quartz expresa su diseño deportivo, robusto y potente desde el primer golpe de vista. Fusiona una carrocería SUV y una célula central de berlina en un escultural diseño.

Las cualidades de su comportamiento dinámico se intuyen con sólo ver el frontal, con una anchura de 2,06 metros y unos neumáticos de 305 mm de ancho. Para conseguir una eficacia total, las diferentes funciones de iluminación se componen de módulos ópticos de LED. Los faros sin cristal están resaltados por una guía de luz que, en ambos lados, emerge de la carrocería para cortar el flujo de aire. El león, situado en el centro de la parrilla, está decorado con un motivo ajedrezado cuya visión varía en función de la posición del espectador.

De perfil, las líneas estilizadas expresan el dinamismo del vehículo. Las llantas estructurales de aluminio de 23’’, calzadas con neumáticos Continental, se insertan en los generosos pasos de rueda. Los voladizos son extremadamente cortos para que los 4,50 m de largo se dediquen en su mayor parte a los pasajeros. No obstante, la mecánica ocupa un lugar destacado con un largo capó puesto de relieve mediante diferentes aperturas que facilitan la alimentación de aire del motor. Los estribos desplegables eléctricamente destacan en un perfil para el que los diseñadores se han inspirado en la confección textil. Una serie de pliegues sitúan la materia de la carrocería lo más cerca posible de la parte técnica dibujando, con ello, la anchura de los pasos de rueda.

Como si se tratara de un monolito, la parte superior del habitáculo parece realizada en una sola pieza en la que se hubieran tallado los diferentes elementos. Los arcos metálicos insertan los cristales a la carrocería. Ésta, perfectamente cincelada, exhibe líneas precisas que captan la luz y firman la silueta del vehículo dando un aspecto mineral al conjunto.

En el trazado camino de las aletas traseras, el techo acristalado da lugar a dos alerones para aumentar el apoyo aerodinámico. Ambos están dispuestos en el corte limpio y preciso que marca el punto donde se separan los dos colores del concept Quartz: gris mineral, inspirado en el cristal de roca en la parte delantera, y negro mate, a partir de las aletas traseras donde se destacan algunos detalles en rojo.

La precisión aportada en cada elemento subraya la eficiencia del concept Quartz. Así, los brazos de las llantas de 23’’ se han afinado hasta la cota mínima que permitía la resistencia del material y están recubiertos por flaps de material compuesto. Además del efecto estético que producen, estos flaps optimizan el rendimiento aerodinámico del coche y la refrigeración de los frenos gracias a unas tomas de aire que garantizan su resistencia térmica.


Un habitáculo con materiales innovadores y eficientes

La apertura a compás de las puertas enfrentadas revela la facilidad con la que se accede a bordo. En efecto, la supresión del montante central se consigue mediante el empleo de una nueva técnica de fabricación. El concept Quartz utiliza la plataforma EMP2 sobre la que se coloca una estructura de material compuesto con los paneles ensamblados mediante adhesivos. Además del aligeramiento que permite, esta solución presenta una excelente rigidez que permite suprimir el refuerzo estructural que supone habitualmente el montante central.

Los cuatro pasajeros acceden al interior mediante los estribos desplegables y, una vez dentro, disfrutan de una experiencia sensorial completa. Su mirada y sus manos descubren materiales inéditos, ya sean naturales o el resultado de un proceso de reciclaje.

Símbolo del concept Quartz por su combinación de fuerza y ligereza, la piedra de basalto se emplea especialmente en la consola central. Esta materia prima es el resultado de un magma enfriado bruscamente en contacto con los elementos y presenta propiedades idénticas en todos los rincones del mundo, de manera que es fácil de proveer en todos los mercados de destino. En este caso, el basalto se mantiene en bruto para que contraste con el resto de materiales utilizados.

El concept Quartz emplea, en primicia mundial, un tejido elaborado por un telar digital. Este innovador proceso permite realizar piezas complejas y de grandes dimensiones utilizables desde su salida de máquina. De este modo, no hay que efectuar cortes y no se desecha material. Por otra parte, esta tela se teje con hilo de poliéster producto del reciclaje de elementos plásticos como, por ejemplo, las botellas de agua. Finalmente, este proceso permite producir piezas con el grosor adecuado, de manera que puede conseguirse que el tejido resulte mullido y eliminar así las espumas habitualmente empleadas.

En homenaje a las más bellas páginas de la historia del automóvil, el cuero es también uno de los protagonistas a bordo. Para lograr una ambientación deportiva, el salpicadero, los montantes y el techo están tapizados en cuero negro mientras que las zonas de contacto, como los respaldos de los asientos, se presentan en cuero leonado. Estas pieles se han conseguido recuperando muebles o abrigos nobles.

Para completar la presentación del habitáculo, las contrapuertas se han fresado a partir de un bloque de material compuesto donde el fondo de cada línea dejada por la herramienta se ha tintado en rojo. El entramado que se obtiene con ello tiene un efecto cinético, que simula cambiar continuamente su apariencia.


Un i-Cockpit dedicado al piloto

A bordo, cada uno de los cuatro pasajeros dispone de un asiento baquet que le proporciona máxima habitabilidad. En efecto, su estructura es visible y dispone de un arnés de cuatro puntos extraíble. Para asegurar el confort, las banquetas y respaldos tapizados en piel leonada se han montado flotantes en la estructura.

Con una sujeción firme que le garantiza estabilidad para buscar las máximas prestaciones, el conductor toma posesión del Peugeot i-Cockpit. Para una eficacia completa, el volante compacto se inspira en los modelos de competición con múltiples mandos. En una economía de gestos, los intermitentes y el cambio de marchas se accionan desde el volante. La instrumentación elevada está compuesta por una pantalla de grandes dimensiones completamente configurable. En el centro de la misma, una lámina de policarbonato inclinada 45 grados permite presentar informaciones complementarias con un efecto de profundidad.

A ambos lados del volante y de la instrumentación elevada, el salpicadero se orienta hacia el conductor para un fácil acceso a los toggle switches. Al activar cada uno de estos mandos, el conductor ve como los datos aparecen de forma progresiva en la fibra óptica de los mismos.

Una mecánica deportiva

La plasticidad del concept Quartz exige un motor excepcional. Con una potencia total de 500 CV, la cadena de tracción full-hybrid plug-in está compuesta por un motor térmico y complementado por dos motores eléctricos.

El capó, con un evocador abombamiento, alberga el motor 1.6L THP 270 desarrollado por Peugeot Sport. Asociado a una caja de cambios automática de seis relaciones, este cuatro cilindros de gasolina desarrolla un par de 330 Nm y una potencia específica de 170 CV/litro, entre las mejores del mundo. De manera complementaria, el eje delantero se acciona mediante un propulsor eléctrico de 85 kW en toma directa. Este motor recarga la batería de 400 V en las fases de deceleración y asiste al motor térmico en los cambios de marcha. El eje trasero acoge igualmente un motor eléctrico de 85 kW para la propulsión del vehículo y participa asimismo en la recarga de la batería. Un ESP específico gestiona el reparto de la frenada entre las cuatro ruedas, tanto para garantizar la estabilidad del vehículo como para la optimización del nivel de carga de la batería.

Este conjunto propone tres modos de uso al conductor. En modo ZEV, el vehículo puede recorrer hasta 50 km gracias únicamente a la batería recargable mediante un enchufe convencional. En modo Route, el motor térmico y el eléctrico delantero funcionan conjuntamente para favorecer un agrado de conducción elevado y una recarga máxima de la batería durante las deceleraciones. Finalmente, el modo Race asocia los tres motores para sacar lo mejor del chasis y los ejes rodantes equipados con diferenciales de deslizamiento limitado. Así, esta arquitectura permite repartir el par entre las ruedas en función de la adherencia de cada una de ellas.

Para aprovechar esta motorización al máximo, el Quartz está equipado con un eje delantero McPherson específico y un eje trasero multibrazo que acoge el motor eléctrico. La suspensión neumática permite variar automáticamente la altura libre al suelo de 300 a 350 mm. Esta función está gestionada por un sistema de lectura óptica de la carretera. Equipado con cámaras conectadas al sistema de navegación, este sistema anticipa los cambios en la calzada.

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